Notas de Sala Tomada escritas por el público a cambio de una cortesía.

Sala Tomada, Domingo 24.

Por Inti Santamaría

Lo primero que quiero subrayar es el mérito enorme de la pieza. Se necesita mucho valor para presentar una obra nada convencional, un verdadero experimento, en los teatros de danza. “Sala tomada” es una iniciativa profundamente saludable, porque se atreve a echar a la basura el estilo de la danza tradicional y la postura pasiva del público. En México es importante que la danza se sacuda el preciosismo técnico, y que los bailarines sepan que son algo más que atletas o contorsionistas lindos y decorativos, una especie de supermodelos “nice” en movimiento. Los espectáculos de danza deben ser más que unos juegos olímpicos donde esperamos ver quién salta más alto o gira más rápido o realiza las más impresionantes proezas circenses. Las infinitas Giselles o Cascanueces personalmente me aburren. Por eso creo que “Sala tomada” es una acción de limpieza, un acto higiénico. Es una obra para gente que quiere cuestionar a fondo la danza, desde su condición de creadores o bien de espectadores. Especialmente agradecibles fueron su desparpajo y espontaneidad.

Yo asistí solamente el domingo 24 de octubre, y presencié la historia de una coreografía que se cuestiona a sí misma. Vi una sucesión de acciones, unas breves y otras más largas, enfocadas a destruir los convencionalismos y las rutinas. Ésa es, como dije arriba, la función higiénica de “Sala tomada”, es una excelente función negativa (de negación). Todo el tiempo la obra se trató de NO hacer algo previsible, de NO seguir caminos trillados, de NO aceptar lo establecido. Fue una serie de negaciones, y como tal creo que fue muy interesante. Pero –y esto quiero subrayarlo— no vi nada más. Es cierto: “Sala tomada” es valiente, es novedosa y se cuestiona a sí misma; pero ¿y?

Honestamente creo que la pieza no salió de su afán de negar y no propuso otra cosa. Eso se reflejó en el hecho de que, a ratos, varios miembros del público empezamos a cabecear. Creo que hay otras maneras de provocar al público. Se puede escandalizar, ofender, insultar o dejar patidifuso al público, y eso es meritorio (y cada vez más difícil), pero aburrir es mortal para la pieza. O casi siempre. Algunas obras valiosas quizá podrían ser aburridas, pero a propósito, con un sentido consciente y bien enfocado. Y si aburrir no es intencional, entonces mejor debería haber brevedad y concisión; es más adecuado no extenderse indiscriminadamente, no abusar del tiempo del espectador. Si la obra se alarga, que sea por algo que valga la pena. (Entonces se preguntarán: “¿Por qué te quedaste hasta el final de la función?” La respuesta es: “Porque me despertó gran curiosidad saber cómo acababa todo.”)

Si la obra se basa en la improvisación, hay que procurar que ésta no se salga de las manos. Ahora bien: creo que a “Sala tomada” la salvó su desparpajo y que no fue nada pretenciosa. Recuerdo un caso semejante de una obra supuestamente “propositiva” y “cuestionadora” (pero ésa sí muy, muy pretenciosa) titulada “Solar”, que se presentó en el Centro Universitario Tlatelolco creo que en 2008 o 2009. Según yo, fue un fracaso rotundo porque levantó altísimas expectativas pero se quedó en un ejercicio estudiantil de “creadores” con muchas palancas, influencias y conectes.

¿Qué es el arte? ¿Todo es arte? ¿Todo el arte vale la pena? ¿Cuál es el criterio de valor o “calidad” en el arte? Hay dos cosas ciertas: 1) Nadie se pone de acuerdo en las respuestas a esas preguntas. Pero también, muy importantemente: 2) Es ESENCIAL ponerse a ESTUDIAR lo que otros creadores han propuesto e investigado al respecto, revisar la historia. Si “Sala tomada” quiere ir más allá de la danza tradicional, pues hay que meterse a los libros y/o videos de gente como Tadeusz Cantor, Antonin Artaud, el Living Theater de Nueva York, Fluxus, John Cage y Joseph Beuys, por mencionar algunos casos. Se debe estudiar el hecho escénico desde las más variadas perspectivas, por ejemplo el teatro y la performance. Muchas cosas que ustedes presentaron ya han sido planteadas en las artes visuales desde hace cuarenta o cincuenta años, y de manera más contundente. ¿Por qué no entrar a un taller de performance? ¿Por qué quedarse a solas con la gente de danza, pudiendo colaborar con quienes llevan toda una vida investigando esos mismos temas? Eso sí: sin necesariamente quedarse atado a una etiqueta.

Es decir: aterrizar toda la reflexión que la obra tiene atrás. Más que citar nombres como los de Borges o Walter Benjamin (cuya lectura se nota que SÍ han realizado, y con mucha atención), más bien se trata de HACER VISIBLE, PERCEPTIBLE la reflexión en el cuerpo mismo de la obra, no sólo con mencionar a los autores.

Creo que para el público (o al menos hablo por mí) es más interesante ver no sólo cómo una obra se replantea y cuestiona a sí misma, sino que una obra de este tipo hable de algo más allá de ella: que diga algo sobre la vida afuera del escenario, que deje de mirarse el ombligo. Por ejemplo, puede hablar sobre política, o sobre la muerte de un ser querido, o sobre sentimientos amorosos o religiosos o depresivos… No sé: los temas son infinitos. Pero siempre evitando caer en el callejón sin salida del arte conceptual más purista y estricto (pienso en Joseph Kosuth y en el grupo Art & Language), que acaba volviéndose abstruso, seco, árido y estéril. El arte-sobre-el-arte ya está muy visto, y opino que es un camino que en la década de 1970 llegó a su final.

Yo tengo la impresión de haber visto más un ejercicio, pero no una auténtica obra “procesual”, en el sentido en que puede serlo una de las “Európeras” de John Cage, por poner un caso.

Pero a pesar de todo mi mamoncísimo comentario, reitero que me parece admirable el esfuerzo que han hecho. No cualquiera se atreve. Hacen falta más trabajos de este tipo; solo así se llegará a concretar resultados más sólidos. Mientras tanto, esto es un principio, y nada despreciable. Aplauso.

Sala Tomada; 21 de octubre de 2010

Por Sandra Celedón

Lo que diré a continuación es sobre lo que experimente ayer en el Teatro de la danza, convocada por el colectivo Inquietando, es decir, haré el cover de mi ayer como a eso de las 20:00 hrs. y es que lo que recibí es simplemente indecible, recordé la frase que aparece en el Principito: “lo esencial es invisible a los ojos”, sin embargo es el rito necesario para que sea, para que suceda, anoche fue ¿la danza?, ¿el teatro?, ¿el video?, ¿la luz?, ¿el escenario?, ¿la fotografía?, incluso la propia historia sólo para que a través de…crear significados, sentidos, comunidad… experimente lo que ya en teoría “sabía”, que artista es quién hace de esta “realidad” un mundo habitable, dándole un sentido a lo que no lo tiene, supe del derecho a decir, a ser, fui comunicada, me sentí con el derecho y la libertad a toser, a pararme, a gritar y sin embargo permanecí en la butaca en un silencio lleno de todo eso junto, fui en ese silencio capaz de cualquier cosa, supe de mis posibilidades. El acto no proclamaba solemnidad y sin embargo me tome y fui tomada en serio. Sala Tomada, Sandra Tomada, tomada, tomar: Agarrar, asir // Aceptar, admitir // Coger o tomar una cosa con la mano o con un objeto. Fui tomada con sólo la presencia del otro. ¿No es eso un acto de magia? Seguro que sí.

Sala Tomada; 22 de octubre de 2010

Por: Roberto Escalante

En una noche de luna llena, en un teatro arrinconado y vacio, un grupo de jóvenes bailarines tuvieron la osadía de experimentar con  ideas que para un chico común e ignorante como yo son nuevas e innovadoras.  Estoy seguro que alguien que verdaderamente sabe de danza no estaría de acuerdo conmigo, cosa que me tiene sin cuidado ya que nunca antes había visto conceptos abstractos comunicados con el cuerpo.

La primera performance, “In between, still it is” me llamó particularmente la atención porque pude relacionarme profundamente con su temática existencialista.   Pasamos por la vida angustiados por quien somos y a donde vamos y tratamos de abarcar a toda costa pasado y futuro, izquierda y derecha en un intento patético de ser felices.  La cita de John Cage es genial; “The highest purpose is to have no purpose at all.  This puts one in accord with nature, in her manner of operation.” (El mayor objetivo es no tener ningún propósito en absoluto. Esto pone a uno de acuerdo con la naturaleza, con su forma de operación).   Esta performance no solo nos recuerda el poder del ahora…también nos recuerda que nada de lo que hagamos podrá jamás cambiar lo que ya tenemos, lo que ya somos.

Por lo regular en el arte la obra es concluida por el artista antes de que tenga alguna relación con el público.  Es verdad que la obra del artista puede tener influencias del público, pero en el caso de “¿Qué esperas ver esta noche?” la obra en sí es la interacción y comunicación entre público y artista, en un ambiente mucho más íntimo del que se da cuando hay bailarines en un escenario y espectadores en una platea.  “¿Qué esperas ver esta noche?” propone una relación nueva, un coloquio entre artista y público.

F.U.M.A.R. se inspira en la cita de Oscar Wilde; “A cigrette is the perfect type of a perfect pleasure.  It is exquisite, and it leaves one unsatisfied.  What more can one want?” (Un cigarro es el tipo perfecto de un placer perfecto. Es exquisito, y lo deja a uno insatisfecho. ¿Qué más se puede pedir?)  Una cita curiosa porque seguramente uno se puede relacionar con el tipo de placer del que habla  Wilde, pero no necesariamente con el ejemplo del cigarro.  Yo por ejemplo aborrezco el tabaco pero podría pensar en otras cosas que me provocan ese placer.  Me pregunto si para Juan Francisco Maldonado es esa coreografía la que le provoca ese tipo de placer.

Reseña de la obra colectiva “Sala Tomada”

Octubre 22 de 2010

Teatro de la Danza (Centro Cultural El bosque-Ciudad de México)

Por: Mónica Márquez

“SALA TOMADA”,  del colectivo “Inquietando”, muestra las diversas propuestas de cada uno de sus integrantes, en las que los límites entre las disciplinas se borran, no se trata de danza solamente, se trata de la fusión entre la danza, el teatro, el performance y el happening, la poesía.

En la obra “In between still it is”,  apreciamos la utilización de varios medios, entre estos la música, el monólogo, la escritura, y la misma acción del cuerpo, logran conformar una obra que se ubica entre el teatro, el performance y la danza.  La reflexión es de corte filosófico, existencial si se quiere, y busca detonar en el espectador la pregunta sobre su misma existencia, sus decisiones, los pasos que da en la vida, y la dificultad de vivir la vida sin saber si estamos decidiendo adecuadamente, tal como lo planteara Kundera en la Insoportable levedad del ser, cuando afirma que desafortunadamente tenemos que vivir nuestras decisiones, antes de saber a que nos llevarán.

La obra ¿Qué esperas ver esta noche?, es una apuesta por el juego de papeles trastocados, en la que las artistas proponen que el público sea en el mismo escenario quien se haga esta pregunta, trascendental en el momento en que ocurre la obra, para que ellos mismos la resuelvan en la acción, desde la exploración del mismo cuerpo y la expresión como agentes activos y no simples espectadores que desde sus asientos dan o no la aprobación de la obra.

En este papel, el público pasa a ser parte de la obra, para borrar otros límites entre el que hace y el que ve.

La obra continúa primero en un espectáculo del dúo artístico, y finalmente termina con los monólogos cruzados de diversos personajes que recorren el espacio, a modo de reflexión de una sociedad actual que más que diálogos tiene miles de monólogos solitarios.

En la obra “F.u.m.a. r”, el placer es interpretado como aquella experiencia que queda abierta, es decir, que no es agotada, por lo cual deja la sensación de querer volver a repetir.

En esta obra el centro es el “cuerpo” y su relación con aquellas sensaciones que representan placer en el sentido antes dicho.

La obra comienza por un desmontaje en la que el espectador no sabe si esto es un juego o si es un ejercicio académico premeditado. En este sentido, el artista juega a contar una idea de manera no lineal, no tradicional, para explorar otros recuentos de la obra en sí misma como proceso.

El centro de todas las obras, de la propuesta del colectivo, de estas acciones, es el “cuerpo”, el cuerpo que se explora a sí mismo, que explora también en compañía de “la palabra”, en un ejercicio del monólogo y los movimientos del cuerpo.

Por otro lado, también está presente el juego que proponen los artistas, quienes ejecutan las piezas y lo  hacen con la acción del espectador, quien finalmente participa de la obra a partir de un juego propuesto, en el que se rompen estas barreras que ubican al espectador en su papel de espectador pasivo.

2 Respuestas a “Notas de Sala Tomada escritas por el público a cambio de una cortesía.

  1. Pingback: Notas sobe SALA TOMADA escritas por el público a cambio de una cortesia « Inquietando

  2. Lo primero que quiero subrayar es el mérito enorme de la pieza. Se necesita mucho valor para presentar una obra nada convencional, un verdadero experimento, en los teatros de danza. “Sala tomada” es una iniciativa profundamente saludable, porque se atreve a echar a la basura el estilo de la danza tradicional y la postura pasiva del público. En México es importante que la danza se sacuda el preciosismo técnico, y que los bailarines sepan que son algo más que atletas o contorsionistas lindos y decorativos, una especie de supermodelos “nice” en movimiento. Los espectáculos de danza deben ser más que unos juegos olímpicos donde esperamos ver quién salta más alto o gira más rápido o realiza las más impresionantes proezas circenses. Las infinitas Giselles o Cascanueces personalmente me aburren. Por eso creo que “Sala tomada” es una acción de limpieza, un acto higiénico. Es una obra para gente que quiere cuestionar a fondo la danza, desde su condición de creadores o bien de espectadores. Especialmente agradecibles fueron su desparpajo y espontaneidad.

    Yo asistí solamente el domingo 24 de octubre, y presencié la historia de una coreografía que se cuestiona a sí misma. Vi una sucesión de acciones, unas breves y otras más largas, enfocadas a destruir los convencionalismos y las rutinas. Ésa es, como dije arriba, la función higiénica de “Sala tomada”, es una excelente función negativa (de negación). Todo el tiempo la obra se trató de NO hacer algo previsible, de NO seguir caminos trillados, de NO aceptar lo establecido. Fue una serie de negaciones, y como tal creo que fue muy interesante. Pero –y esto quiero subrayarlo— no vi nada más. Es cierto: “Sala tomada” es valiente, es novedosa y se cuestiona a sí misma; pero ¿y?

    Honestamente creo que la pieza no salió de su afán de negar y no propuso otra cosa. Eso se reflejó en el hecho de que, a ratos, varios miembros del público empezamos a cabecear. Creo que hay otras maneras de provocar al público. Se puede escandalizar, ofender, insultar o dejar patidifuso al público, y eso es meritorio (y cada vez más difícil), pero aburrir es mortal para la pieza. O casi siempre. Algunas obras valiosas quizá podrían ser aburridas, pero a propósito, con un sentido consciente y bien enfocado. Y si aburrir no es intencional, entonces mejor debería haber brevedad y concisión; es más adecuado no extenderse indiscriminadamente, no abusar del tiempo del espectador. Si la obra se alarga, que sea por algo que valga la pena. (Entonces se preguntarán: “¿Por qué te quedaste hasta el final de la función?” La respuesta es: “Porque me despertó gran curiosidad saber cómo acababa todo.”)

    Si la obra se basa en la improvisación, hay que procurar que ésta no se salga de las manos. Ahora bien: creo que a “Sala tomada” la salvó su desparpajo y que no fue nada pretenciosa. Recuerdo un caso semejante de una obra supuestamente “propositiva” y “cuestionadora” (pero ésa sí muy, muy pretenciosa) titulada “Solar”, que se presentó en el Centro Universitario Tlatelolco creo que en 2008 o 2009. Según yo, fue un fracaso rotundo porque levantó altísimas expectativas pero se quedó en un ejercicio estudiantil de “creadores” con muchas palancas, influencias y conectes.

    ¿Qué es el arte? ¿Todo es arte? ¿Todo el arte vale la pena? ¿Cuál es el criterio de valor o “calidad” en el arte? Hay dos cosas ciertas: 1) Nadie se pone de acuerdo en las respuestas a esas preguntas. Pero también, muy importantemente: 2) Es ESENCIAL ponerse a ESTUDIAR lo que otros creadores han propuesto e investigado al respecto, revisar la historia. Si “Sala tomada” quiere ir más allá de la danza tradicional, pues hay que meterse a los libros y/o videos de gente como Tadeusz Cantor, Antonin Artaud, el Living Theater de Nueva York, Fluxus, John Cage y Joseph Beuys, por mencionar algunos casos. Se debe estudiar el hecho escénico desde las más variadas perspectivas, por ejemplo el teatro y la performance. Muchas cosas que ustedes presentaron ya han sido planteadas en las artes visuales desde hace cuarenta o cincuenta años, y de manera más contundente. ¿Por qué no entrar a un taller de performance? ¿Por qué quedarse a solas con la gente de danza, pudiendo colaborar con quienes llevan toda una vida investigando esos mismos temas? Eso sí: sin necesariamente quedarse atado a una etiqueta.

    Es decir: aterrizar toda la reflexión que la obra tiene atrás. Más que citar nombres como los de Borges o Walter Benjamin (cuya lectura se nota que SÍ han realizado, y con mucha atención), más bien se trata de HACER VISIBLE, PERCEPTIBLE la reflexión en el cuerpo mismo de la obra, no sólo con mencionar a los autores.

    Creo que para el público (o al menos hablo por mí) es más interesante ver no sólo cómo una obra se replantea y cuestiona a sí misma, sino que una obra de este tipo hable de algo más allá de ella: que diga algo sobre la vida afuera del escenario, que deje de mirarse el ombligo. Por ejemplo, puede hablar sobre política, o sobre la muerte de un ser querido, o sobre sentimientos amorosos o religiosos o depresivos… No sé: los temas son infinitos. Pero siempre evitando caer en el callejón sin salida del arte conceptual más purista y estricto (pienso en Joseph Kosuth y en el grupo Art & Language), que acaba volviéndose abstruso, seco, árido y estéril. El arte-sobre-el-arte ya está muy visto, y opino que es un camino que en la década de 1970 llegó a su final.

    Yo tengo la impresión de haber visto más un ejercicio, pero no una auténtica obra “procesual”, en el sentido en que puede serlo una de las “Európeras” de John Cage, por poner un caso.

    Pero a pesar de todo mi mamoncísimo comentario, reitero que me parece admirable el esfuerzo que han hecho. No cualquiera se atreve. Hacen falta más trabajos de este tipo; solo así se llegará a concretar resultados más sólidos. Mientras tanto, esto es un principio, y nada despreciable. Aplauso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s